martes, 26 de mayo de 2015

IMPORTANCIA DEL MASAJE INFANTIL

El contacto afectivo es fundamental en el desarrollo físico, psicológico y emocional del bebé. El primer lenguaje y manera de comunicarnos con ellos, es el tacto; un medio que no sólo le favorece, sino también a los padres o personas que estén a su alrededor, estimulando y creando el vínculo afectivo. El cariño y amor que se le dé en esta etapa es fundamental, ya que le proporciona la seguridad necesaria para su crecimiento, por lo que durante el masaje, es importante mantener el contacto visual, así como darle besos y caricias.

Al disminuir  la tensión muscular  con el masaje, se liberan emociones y ansiedad, consiguiendo relajar al bebé. Al relajarse el músculo, éste absorbe sangre, que con la posterior contracción del mismo, la bombea hacia el corazón, ayudando así al retorno venoso y por lo tanto, a la llegada de sangre a las zonas más periféricas del cuerpo, como son la cabeza, las manos y los pies, zonas que suelen estar más frías que el resto del cuerpo.

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Otros importantes beneficios de su realización, son la potenciación del flujo linfático, que elimina los productos de desecho y mejora la resistencia frente a infecciones; la estimulación de endorfinas, que mitigan el dolor del nervio vago, rama que inerva el tubo digestivo y facilita la liberación de hormonas para la absorción de alimentos; la eliminación de células muertas de la piel y el afianzamiento de las posturas, que consigue que se sientan más seguros.

Para los padres, los masajes resultan de gran ayuda a la hora de afianzar su relación, pasar más tiempo con el niño y coger confianza, ya que ellos no viven de igual manera que la madre los 9 meses de gestación. Fomenta su seguridad al bañarlo, calmarlo, cambiarlo y reconfortarlo.

Es importante elegir el momento adecuado, esto lo hará placentero para ambos y conseguiremos que el bebé vaya cogiendo el hábito del masaje. No debe tener hambre ni el estómago lleno, lo ideal es hacerlo después del baño o en cualquier otro momento en el que esté relajado.
 
Antes de comenzar es bueno asegurarse de que la habitación está cálida, y que la superficie donde lo tumbaremos es blanda y cómoda. Nuestra actitud a la hora de realizar el masaje debe ser relajada, pues perciben nuestro estado anímico.

Nunca haremos masaje si el bebé está enfermo, en zonas amoratadas o inflamadas, o 48 horas después de una vacuna.

Cuando adquieren cierta movilidad y están explorando el mundo, es posible que no consigamos que esté tumbado mucho tiempo; es el momento de aprovechar al cambiarles de ropa o aplicarles la crema después del baño.

No es difícil aprender diferentes técnicas para ayudarles con las molestias que ocasionen los gases y cólicos, la dentición, el insomnio o la irritabilidad.

Aprender a dar masajes a tu bebé no sólo será una experiencia maravillosa para ti, sino que lo ayudarás en la estimulante y maravillosa etapa del desarrollo.

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